Esta es la plegaria por la conversión de los Judíos que incluirá el retorno a la misa en Latin y que había desaparecido a raiz del Concilio Vaticano II,donde se sentaron las bases para una correcta relación entre los Judíos y el Vaticano
Un asunto realmente preocupante para los que nos ocupamos de limar las asperezas y dedicamos parte de nuestro esfuerzo y nuestro tiempo a amistades Judeo-Cristianas.
“For the conversion of the Jews. Let us pray also for the Jews that the Lord our God may take the veil from their hearts and that they also may acknowledge our Lord Jesus Christ. Let us pray: Almighty and everlasting God, You do not refuse Your mercy even to the Jews; hear the prayers which we offer for the blindness of that people so that they may acknowledge the light of Your truth, which is Christ, and be delivered from their darkness.”
"Por la conversión de los Judíos. Dejanos orar también por los Judíos que el Sr. Nuestro Dios les quite el velo de sus corazones y que puedan reconocer a nuestro Sr. Jesucristo. Rogemos: Sr Todopoderoso, tú que no niegas tu misericordia incluso a los judíos; escucha la plegaria que te ofrecemos por la ceguera de ese pueblo para que puedan reconocer la luz de tu verdad, que es Cristo, y se librados de las tinieblas"
Este es el artículo que escribe Abraham Foxman en los blogs del Jerusalem Post, a propósito de tan lamentable decisión
http://blogcentral.jpost.com/index.php?cat_id=7&blog_id=76&blog_post_id=1309
July 15 2007; 10:07AM
A Point of View: Why I worry about the Vatican’s decisionPosted by Abraham H. Foxman
I was in Rome just 10 days ago for a series of meetings with government leaders and Vatican officials. Little did I know that when I scheduled the trip that I would be in the middle of a major news story, but that is what happened on 6 July. I began receiving calls from journalists in Rome and the US that an expected executive papal order on wider use of the Latin Mass, including a “Prayer for Conversion of Jews,” a part of the Good Friday liturgy, had been leaked. What was my reaction, they all asked?
First I had to see the ‘prayer’ and when I did I told them I was extremely disappointed and deeply offended. Nearly 40 years after the Vatican rightly removed insulting anti-Jewish language from the Good Friday liturgy, I was shocked that it would now permit Catholics to utter such hurtful and insulting words on a prayer for Jews to be converted. I called it a body blow to Catholic-Jewish relations.
The official Vatican announcement the next day only confirmed my worst concern. The prayer for the conversion of Jews was indeed included and apparently sanctioned. Here it is: “For the conversion of the Jews. Let us pray also for the Jews that the Lord our God may take the veil from their hearts and that they also may acknowledge our Lord Jesus Christ. Let us pray: Almighty and everlasting God, You do not refuse Your mercy even to the Jews; hear the prayers which we offer for the blindness of that people so that they may acknowledge the light of Your truth, which is Christ, and be delivered from their darkness.”
How could a Jew not be insulted and offended?
Especially, since during the past four decades, the Church has made great strides in reversing a 2,000-year history of anti-Semitism. Vatican II and its landmark document Nostra Aetate (1965), repudiated the centuries-old ‘deicide’ charge against all Jews, stressed the religious bond shared by Jews and Catholics, reaffirmed the eternal covenant between God and the People of Israel, and dismissed Church interest in trying to baptize Jews. Pope John Paul II made great leaps in reconciling the Church with the Jewish people by rejecting anti-Semitism and the destructive doctrine of supersessionism, visiting a synagogue and stating that Judaism is “the elder brother” of Christianity and recognizing and visiting State of Israel.
That is why the inclusion of the prayer for the conversion of the Jews is so disturbing. It is not merely that such a conversion call and condescending references conjure up the great suffering and pain imposed by the Church on Jews through the centuries, and it is not merely that the tone of this prayer runs counter to the new relationship and language fostered by the Vatican for decades to change Catholic attitudes toward Jews.
The main reason to be disturbed by the return of this Vatican-sanctioned prayer is that it threatens to undermine the conceptual underpinnings of so much that has happened over 40 years. But let’s be clear, the Vatican is not an enemy of the Jewish people, nor is Pope Benedict XVI.
What is important now is for good people within and outside the Church to stand up and make these concerns heard. Much is at stake: for the progress already made, for the implementation of Vatican II and the legacy of John Paul II, for the future of Catholic-Jewish relations, and for the rejection of anti-Semitism and recognition of the legitimacy of Judaism.
I hope that the decision is not one written in stone, and that Catholics and Jews of good will can now work together to persuade the Holy See to re-examine its decision.
TRADUCCIÓN ( Neguev & Me)
Hace justamente 10 días estaba en Roma para una serie de encuentros con líderes políticos y oficiales del Vaticano. Poco sabía cuando planeé el viaje que me encontraría en el centro de una historia de las que hacen noticia, pero eso es lo que pasó el 6 de Julio. Empecé a recibir llamadas de periodistas en Roma y en USA acerca de una esperada orden ejecutiva papal sobre el amplio uso de la misa en Latín, incluyendo una “Plegaria por la conversión de los judíos”, como parte del la liturgia del Viernes Santo que había sido incorporada. ¿ Cual era mi reacción, me preguntaban todos?
Primero tenía que ver la “plegaria” y cuando lo hice, les dije que estaba extremadamente decepcionado y profundamente ofendido. Cerca de 40 años después de que el Vaticano, con acierto, quitara ese lenguaje antijudío e insultante de la liturgia del Viernes Santo, me chocó que ahora permitiera a los católicos decir palabras tan hirientes e insultantes en una plegaria en la que se instaba a la conversión de lo judíos.
Esto no podía ser considerado mas que una herida sangrante en las relaciones Judeo- Cristianas.
El anuncio Oficial del Vaticano, al siguiente día, solo confirmó mis peores temores. La plegaria por la conversión de los judíos estaba incluida y sancianada. Aquí está "Por la conversión de los Judíos. Dejanos orar también por los Judíos que el Sr. Nuestro Dios les quite el velo de sus corazones y que puedan reconocer a nuestro Sr. Jesucristo. Rogemos: Sr Todopoderoso, tú que no niegas tu misericordia incluso a los judíos; escucha la plegaria que te ofrecemos por la ceguera de ese pueblo para que puedan reconocer la luz de tu verdad, que es Cristo, y ser librados de las tinieblas"
¿ Como puede un judío no sentirse insultado y ofendido?
Especialmente, desde que las últimas cuatro décadas, la Iglesia ha hecho grandes cambios tratando de revertir una historia de 2000 años de anti-semitismo. El Vaticano II y su hito. El documento Nostra Aetate(1965), repudiaba centurias de viejo “deicidio”, cargadas sobre los Judíos, enfatizaba el acervo común compartido por Judíos y Católicos, reafirmaba la eterna promesa entre Dios y el Pueblo de Israel y abandonaba el interés de la Iglesia en bautizar judíos. El Papa Juan Pablo II protagonizó un gran salto en la reconciliación de la Iglesia con los Judíos: rechazando el anti-semitismo, visitando la sinagoga y afirmando que los Judios son “ El hermano mayor” de la Cristiandad , reconociendo el Estado de Israel y visitándolo.
Es por eso que la inclusión de la plegaria para la conversión de los Judíos es tan preocupante y molesta. No se trata simplemente de que ese llamado a la conversión y esas condescendientes referencias evoquen el gran sufrimiento provocado por la Iglesia a los judíos durante centurias, y no es meramente que el tono de la plegaria vaya contra las nuevas relaciones y el lenguaje forjado por el Vaticano, durante décadas,para cambiar las actitudes de los Católicos acerca de los judíos.
La principal razón para estar preocupado por el regreso de esa plegaria sancionada por el Vaticano, consiste en la amenaza para el deterioro de cimientos conceptuales de lo que ha ocurrido estos 40 años. Seamos claros, el Vaticano no es un enemigo del pueblo judío, tampoco lo es el Papa Benedicto XVI.
Pero lo que es importante ahora es que gente buena dentro y fuera de la Iglesia se opongan y hagan que esas preocupación sea escuchada: Mucho se juega: Para el progreso ya alcanzado que supuso la implementación del Vaticano II y el legado de Juan Pablo II, y para el futuro de las relaciones Católico- Judías, así como para el rechazo del antisemitismo y el reconocimiento de la Legitimidad del Judaísmo.
Espero que la decisión no esté grabada sobre piedra, y que los Católicos y los Judíos de buena voluntad puedan trabajar juntos para persuadir a la Santa Sede a reconsiderar su decisión.
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El Domingo 22 de Julio del 2007, La Vanguardia se hace eco del tema en sus páginas de religión.
Este es el texto que publica:
Esperanzas y temores de Ratzinger
El Papa Benedicto XVI era consciente de que las últimas decisiones adoptadas por la Santa Sede podrían ser interpretadas de manera errónea, que serían difíciles de comprender o que incluso serían distorsionadas con caricaturas. En la carta dirigida a los obispos que acompaña su motu proprio sobre el latín, la liturgia y la misa, el Papa les indica que presenta estos textos "con gran confianza y esperanza". Pero el Papa utiliza hasta en cinco ocasiones la palabra "temor", y otras tantas veces recalca la autoridad y la vigencia del Vaticano II. Benedicto XVI, en coherencia con sus planteamientos de cuando Joseph Ratzinger era cardenal, defiende el Vaticano II como concilio renovador en una línea de continuidad de la Iglesia. Descarta tanto las posturas contrarias a este concilio como las interpretaciones rupturistas. En este contexto de confrontación, o al menos de debate doctrinal sobre lo que es la Iglesia de Jesucristo, se produce una significativa intervención del Papa el pasado domingo, 15 de julio, a la hora del ángelus. En esta ocasión, al referirse al Evangelio y al cristianismo, Benedicto XVI no habló de doctrinas ni de verdades. Habló de amor. Así podía quedar resituada la polémica de estas semanas. "Hoy la liturgia - explicó el Papa- nos invita a reflexionar sobre la célebre parábola del buen samaritano, que introduce el amor a Dios y el amor al prójimo en el corazón del mensaje evangélico (...) ¿Pero quién es mi prójimo? Cada uno de nosotros debe hacerse prójimo de cada persona que encuentra (...) El amor es, por tanto, el corazón de la vida cristiana. De hecho, sólo el amor, suscitado en nosotros por el Espíritu Santo, nos hace testigos de Cristo".
NO AL ANTISEMITISMO En todo este debate se ha producido una confusión que ha levantado ampollas. Por ejemplo, comunidades judías han interpretado que con los textos de la misa preconciliar se daría cancha al antisemitismo, pues se restablecería aquella oración del Viernes Santo que decía "oremus et pro perfidis Judaeis" (oremos por los pérfidos judíos). Pero esta expresión y toda otra despectiva fueron suprimidas por Juan XXIII en 1959. En esta línea, el motu proprio de Benedicto XVI establece que en el Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo) no se podrá utilizar el misal tridentino o de Pío V. En estos tres días sólo se hará servir el misal de Pablo VI de 1970 en que al respeto se señala: "Recemos por los judíos a quienes Dios habló en primer lugar; para que progresen en el amor de Su Nombre y en la fidelidad a su alianza".
http://www.lavanguardia.es/premium/epaper/20070722/53377990305.html

















